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domingo, 13 de mayo de 2007

Un día trece de mayo

Hace cuatro años estábamos a punto de irnos al hospital. El lunes por la mañana ya se levantó con unas sensaciones diferentes, las contracciones no eran iguales a las de días anteriores y además no se detenían. Por la tarde fuimos a dar una vuelta por la playa, por aquello de ayudar a ver si bajaba. Y empezó a venir familia; cada una contaba como le fue en su primer parto. A partir de las nueve de la noche las contracciones fueron en aumento, se notaba en que cerraba los ojos y contenía la respiración. Empezaron a decirnos que nos fuésemos al hospital, nosotros que no, que hasta que no fuesen tres cada diez minutos durante una hora y media no nos íbamos a ir: ¿ para qué íbamos a estar tanto tiempo en el hospital? Alrededor de la una ya se fueron los familiares; yo creo que convencidos que la cosa iba para largo y sería al día siguiente. O sea, martes y trece.Cuando nos quedamos solos nos miramos y vimos que la cosa iba en serio, así que tranquilamente ella se duchó y yo me fui a mandar emilios a las sobrinas que estaban por ahí fuera estudiando para decirles que esto ya iba en serio. En eso que se oye como un POF! ¡ ha roto aguas! Como ya teníamos la cestita preparada nos vamos en seguida. Recuerdo salir a la calle desierta, serian las 3 y cuarto..Hacia muy buena noche, calor como este mayo, pusimos la cinta que había grabado para la ocasión; música clásica tranquila: E. Satie, las Gimnopedias y otros, Billie Joel con esa canción que nos recordaba cuando íbamos a andar. Durante todo el trayecto, una media hora, no vimos otro coche en la carretera; yo pensé que si se el coche se paraba nos quedábamos solos. Al llegar no tuvimos ningún problema al ingresar, es que no fuimos al hospital que nos pertenecía en principio. En la sala de espera había una mujer esperando a su hija que estaba de parto y llevaba ya doce horas, esperé unos minutos y me dijeron que sí, que se quedaba qué estaba de parto. a los veinte minutos me llamaron y pasé a la habitación donde ella estaba, sola con los monitores y todo puesto. Su máxima preocupación era que le pusiesen la epidural, para lo cual le hicieron firmar el papel y le hicieron los análisis. Así que teníamos que esperar a los análisis. Mientras iban aumentando las contracciones; yo miraba el monitor y no me acordaba de lo que me dijeron en las clases de preparación al parto, Ella me iba diciendo: ve y mira si ya están los análisis. Yo salia a un pasillo donde no había nadie, estaba casi a oscuras, así que busqué hasta que di con una enfermera, o médica, no sé, que dijo que ya venían. Que ya estaba de 8 centímetros y, claro de epidural ya nada. Así que la oxitocina iba haciendo su trabajo, las contracciones iban a más, Ella comenzaba a gritar y yo le decía que aplicase lo aprendido, control de la respiración y demás, en las clases de preparación al parto: no os voy a decir lo que me contestó. En ese momento pasó una médica( no sé lo que era, iba de verde) y le dijo de manera muy dulce, mira respira hondo, ahora sopla y así fue llevándola la mar de bien. Al poco tiempo Ella me dijo que buscase a alguién que tenía ganas de empujar¿ ya? pensé. Vino la anterior y dice que sí, que ya está aquí. Me dice ¿quiéres verla ? , yo que no pensaba ni entrar al parto y por ella entré con la idea de ponerme a su lado pero nada de verla salir, pues, sí miré y vi la mata de pelo que ya tenía y pensé ¿ pero, va a nacer ya? No claro, la llevaron al paritorio mientras a mi me ponían la bata verde con el gorro. Estaba ya casi fuera así que en dos empujones salió E. Yo estaba al lado de Ella y el doctor me dijo si quería verla salir y claro le solté la mano y me fui a ver como salía, como salió una increíble mata de pelo negro y una cabecita que al verla tan redondita pensé: ¡anda que bonica que es! Inmediatamente salió el resto del cuerpo y se la colocaron sobre su barriga. La expresión de felicidad, tras el dolor, de su cara al tocarla, porqué casi no la vería debido a su posición, era... no se, estaba radiante. No recuerdo lo que dijo, sería" ay, hija mía" o " mi hija, no llores", claro porque se puso a llorar. Bueno lloramos los dos y yo no sabia que hacer, así que me puse a besar al médico( llamado "ayAntonioporfavor"). Eran las seis y veinte en el reloj de la pared. La pesaron, pincharon en el talón y limpiaron un poco; la envolvieron en una toalla y me dijeron si la quería tener. Así que la tomé en brazos mientras cosían a Ella; el parto no fue ni cinco minutos pero la cosida fué de más de media hora, no recuerdo cuantos puntos. Mientras le cantaba flojito canciones que le poníamos durante el embarazo con la tonta esperanza de que la recordase, en el primero uno hace estas cosas. A las siete y pico nos pasaron a otra habitación y ya Ella con la niña , se puso a ver si le daba el pecho mientras yo mandaba los mensajes por el móvil.
Pesó tres kilos quinientos y midió 49 centímetros. Nada más nacer llamó la atención por el hoyuelo de la barbilla y por la cantidad de pelo y en forma de cresta central, punki total . A pesar de lo negro del pelo la comadrona nos dijo que sería rubia y con ojos azules , cosa que se confirmó pasados unos cuatro meses.
Fué un martes y trece de hace cuatro años, ya. Y en otro martes y trece, pero esta vez de hace tres meses nació M. A esta horas ya había nacido y puede que ya estuviésemos en la habitación.

domingo, 25 de febrero de 2007

Martes y 13.( Parto I )


Hace un momento lloriqueó y fui a ver; nada, solo con mecer( me gusta esta palabra) la cuna un poco volvió a dormirse. Se ve que está inquieta por los gases. Eso decimos, ahora tocan gases, cólico del lactante y demás; y es que hace ya diez días (once)...
Nos fuimos al hospital sobre las once y media de la noche, los dos solos, por supuesto. Un poco antes, ¿una hora? las contracciones que se mantuvieron durante todo el día sobre los diez minutos empezaron a bajar a nueve, ocho siete minutos y después una a los tres y otra a los seis y otra a los tres minutos y pensamos que nos vamos ya, por que aunque debíamos ir, según la matrona, cuando tuviese dos contracciones cada diez minutos durante una hora (que nos sobraba tiempo) y el hospital estaba a 15 minutos; pues nos entró un poco de nervios, de ¡Uf, uf! ¡que ya está ahí!
Durante el viaje intenté poner alguna canción o música para recordar la ocasión en el futuro. No conseguí encontrar una decente, no se sintonizaban bien las emisoras( solo tertulias políticas) y las cintas que llevaba a mano eran las de los Payasos de la tele que le ponemos a E. Eso sí, conseguí ponerla un poco más nerviosa al ir conduciendo y buscando la música. Mientras, cuando le venia la contracció ELLAn soplaba a su ritmo y demás.
Llegamos. Entramos por urgencias, nos suben y entra ella. Yo me quedo esperando. Pienso que igual no me dejan entrar y me chafo un poco. En la sala de espera están un hombre de unos sesenta años gordito y calvo y una adolescente rubia con pinta de inglesa o similar. El hombre me cuenta, y no para, que no ha podido pasar por que había una cesárea y tres más pariendo (la luna tuvo la culpa de tanto parto)por eso no dejaban entrar a los acompañantes. Me cuenta que a su hija le empezaron a dar las contusiones (sic) y se vinieron...pero esto es otra historia.
A la hora, sale una enfermera y me que mi mujer me pide que vaya al coche que se le olvidó nosequé.Al volver ya me deja entrar. Me pongo el batín verde con el gorrito y los cubrezapatos, ELLA está en la cama ya con el gotero y el monitor colocado y muy bien, como si nada. Nervios. Je. Esto ya está . las contracciones van viniendo muy separadas aún. Así que entre una y otra estamos hablando con la matrona y enfermera que entran y salen de vez en cuando.Hablamos sobre el anterior parto, si había asistido al parto de nuestra otra hija, que todo iba muy bien y la nena no se estaba enterando de nada. De vez en cuando nos llegaban los gritos de otra parturienta.
Continuará...